Ubicación de Sol de Arena

En la playa de Portillo

Playa Portillo es la razón por la que muchos huéspedes eligen Sol de Arena. Situada justo enfrente del complejo, es una amplia bahía bordeada de palmeras en la costa norte de la península de Samaná; virgen, poco concurrida y considerada una de las playas más bellas de la República Dominicana. La arena es clara y suave al pisarla, el agua es poco profunda y tranquila para nadar, y el paisaje es casi totalmente natural: cocoteros, colinas verdes y un largo horizonte. No hay complejos turísticos a lo largo de la costa ni vendedores ambulantes en la playa; solo espacio para pasear, nadar, hacer surf o simplemente no hacer nada.

Avistamiento de ballenas en la bahía de Samaná

DE ENERO A MARZO

Cada invierno, la bahía de Samaná se convierte en uno de los grandes escenarios del mundo para las ballenas jorobadas. Desde mediados de enero hasta finales de marzo, miles de ellas migran desde el Atlántico Norte hacia estas aguas cálidas y protegidas para aparearse y dar a luz, el mismo lugar de reproducción ancestral que su especie ha utilizado durante generaciones. Las excursiones en barco salen de la localidad de Samaná y llevan a los visitantes a contemplar cómo estos gigantes saltan fuera del agua, dan golpes con la cola y llenan la bahía con sus cautivadores cantos, a menudo con crías recién nacidas nadando junto a sus madres. Se trata de un trayecto corto y pintoresco desde las playas de Las Terrenas, y sin duda una de las experiencias más inolvidables de la península.

Un pueblo pesquero

Las Terrenas comenzó como un pequeño pueblo pesquero en la costa norte de la península de Samaná, prácticamente aislado del resto de la República Dominicana hasta que una carretera que atravesaba las montañas lo conectó finalmente en la década de 1970. En las décadas siguientes, viajeros franceses e italianos llegaron hasta aquí y se quedaron discretamente, abriendo pequeños hoteles, panaderías y restaurantes que aún hoy confieren al pueblo su característico estilo euro-caribeño. A diferencia de Punta Cana o Puerto Plata, Las Terrenas nunca siguió el camino de los megacomplejos turísticos con todo incluido; el desarrollo se mantuvo a baja altura y arraigado en la comunidad local, y gran parte de la costa que la rodea sigue sin urbanizar. El resultado es una localidad donde en la panadería se habla francés junto al español, los barcos de pesca siguen atracando en las mismas playas que los surfistas, y el ritmo de vida se ha mantenido más cercano al pueblo que fue en su día que a la ciudad turística en la que podría haberse convertido.